lunes, 20 de octubre de 2014

Excelente artículo:

http://prodavinci.com/blogs/chikungunya-como-prevenirlo-por-samir-kabbabe/#comments


sábado, 11 de octubre de 2014

Mejorando

Afortunadamente el miércoles 08 las manos y pies amanecieron bastante desinflamados en comparación con el martes y el jueves estaban aún mejor. También los dolores de las articulaciones son cada vez menores. Sé que aún no estoy bien, porque si veo a alguien corriendo por la calle siento que está haciendo algo muy lejaaaaano a mis posibilidades, como si yo misma. no lo hubiera hecho hasta hace pocos días.

Aún me duele en apoyo del pie derecho y las muñecas, pero poco. Algo curioso es que las palmas y las plantas quedaron con sensación  de quemazón permanente y me pican todo el tiempo.

Las niñas ya están bien y volvieron al colegio. Dos personas nos han regalado repelente en plaquitas y llevo cuatro noches con los clavitos de olor sumergidos en alcohol para preparar el famoso repelente de mosquitos casero.

martes, 7 de octubre de 2014

Llegó la hora de hincharse




Hoy ha sido día de retroceso para dos de nosotros.

Nuestra hija mayor amaneció con erupción en la cara, brazos, abdomen, muslos. Las palmas de las manos rojizas y dolorosas y se siente decaída. No ha acudido al colegio desde el jueves pasado.

Desperté con la desgradadable sorpresa de tener las manos y los pies muy hinchados y dolorosos. Como resultado no puedo caminar y casi no puedo usar las manos. Eso significa que no puedo conducir, por lo que mi esposo llevó a la niña pequeña al colegio.

lunes, 6 de octubre de 2014

El salpullido contraataca

Nuestra hija menor afortunadamente está muy bien. La mayor sigue con decaimiento y se añadieron ganglios inflamados en el cuello, detrás y delante de las orejas, en la mandíbula y sobre el músculo trapecio.

Sabía que algunos síntomas son bifásicos, pero igual no me hizo gracia volver a despertar hoy con el salpullido, esta vez en los brazos y abdomen, además las palmas y las plantas hinchadas y rojas y los ganglios en el cuello más grandes y dolorosos. Camino sobre una especie de colchón caliente y pruriginoso que son las plantes de mis pies.

La aventura de hoy: el IVSS de Chacao. Fue rápido. Llegar y preguntar dónde se valida un reposo. “En esa cola, pa'fuera”. Al ver la longitud de la cola, que tras varios recovecos salía a la calle, decidí sin problemas que no valía la pena. Pienso en las personas que dependen de un solo sueldo y no les queda más remedio que hacer esa odiosa cola. Habrá reposeros, pero otros tendrán problemas más severos que el mío. En mi caso, la mayoría de las horas de la semana trabajo por mi cuenta. Si no trabajo no cobro, pero no tengo que llevar justificativos. 

Por suerte en el trabajo a sueldo fueron comprensivos y aceptaron el reposo sin-convalidar-en-el-IVSS que les llevé hoy en la tarde. Me enteré por la doctora del triaje que las personas llegan con los más variados patrones de edema de los pies y manos y ganglios inflamados hasta en el centro del tórax.

Ya empiezo a sentir presión por no cumplir mis compromisos de trabajo y por dejar de producir, pero hay que tomarlo con calma.



domingo, 5 de octubre de 2014

Lo que aún falta

Nos despedimos ayer de la casa de mi madre en la que abusivamente instalamos un improvisado hospital por 4 días, como si no tuviera suficiente con mi padre con un ACV. Rogamos que ningún mosquito de su casa no nos haya picado, pues no conseguimos mosquitero y tampoco estaba yo en condiciones de caminar ni a la esquina a buscar uno.

Mi hermano el infectólogo nos hizo a todos los respectivos informes / reposo. Mañana me espera una gran aventura. Arrastrar “la pata hinchada” y mi cansancio hasta la cede del IVSS más cercano, encontrarme con montones de semejantes que tampoco quieren perder su trabajo y estarán  adoloridos como yo;  y ser tratados de antemano como “reposeros”.

Mi hermano me propuso que al menos un miembro de la familia debería hacerse la serología para confirmar el diagnóstico, en el Instituto Nacional de Higiene, pero creo que en lo personal ayudaré más a mi salud usando esas horas en reposar que en hacer cola, disgustarme y cansarme más.

Agarró a la que faltaba

El jueves 02 a media mañana nuestra hija mayor, que tiene 10 años, empezó con fiebre, zarpullido leve en los brazos y dolor en las muñecas y las rodillas. Pasó el resto del jueves y todo el viernes con fiebre entre 39 y 39,2°C. Luego, aftas en los labios. Aún persiste dolor leve en las rodillas.

Me llegó el turno

El lunes 29, al contacto con el aire acondicionado del trabajo, me volvieron los síntomas respiratorios (nariz tapada, picazón en la nariz, agotamiento) que parecía haber superado la semana previa. La noche del martes 30 noté que me dolía mucho la planta del pie derecho al pisar, también me dolía un poco la muñeca y pensé que había recaído de dos viejas lesiones deportivas.

El miércoles 01, día de mi cumpleaños, dejé a mi pobre madre al cuidado de mi esposo y la niña menor y me fui a trabajar. Además consulté al traumatólogo por la lesión del pie que parecía un posible neuroma complicado con fascitis plantar. 

Al salir del trabajo fui a buscar a mi familia cuando ¡oh sorpresa! Me veo los muslos, piernas, brazos, y abdomen con el dichoso salpullido rojizo. No hace falta decir que luego de unos 30 minutos empezaron los escalofríos y a las 8 pm ya estaba febril, con 38,5°C. No tardó en llegar el dolor en la espalda, muñecas, tendón de Aquiles, dolor de cabeza y en los ojos

El jueves 02 y viernes 03 el dolor de espalda y de cabeza el decamiento fueron grandes, además de tener la cara rojiza y aftas en el paladar. Desde entonces casi no puedo caminar con la planta del pie derecho hinchada. Desde el 4 se añadieron grandes ganglios inflamados en el cuello, detrás de la orejas, en la cabeza y en las ingles.

El segundo en caer

El martes 30 de septiembre mi esposo me avisó que se sentía muy mal, con dolor de cabeza y en los hombros. Al llegar a casa (luego de recoger a la niña mayor del colegio y la menor de casa de mi mamá, donde quedó convalesciente) lo encontré tiritando en la cama y poco después su temperatura se elevó a 40°C. Se le hincharon las plantas de los pies y le dolía la espalda y las muñecas. La fiebre duró poco más de 24 horas. Por suerte teníamos una caja de acetaminofén para adultos, suficiente para aliviar los síntomas sin angustias.

La primera enfermarse

La más pequeña de las niñas, de 8 años, empezó la tarde del jueves 25 de septiembre a quejarse de dolor de cabeza y en ambas rodillas y tobillos. Al llegar del trabajo y verla postrada en cama supe en pocas horas tendría fiebre, pero ¿qué era?. Había tenido mocos por una semana. Interrogar a cualquier persona para que diferencie si la duelen los músculos o las coyunturas es dificil, ella señalaba sus piernas de la rodilla hacia abajó y decía “aquí” . Con experiencia local nula sobre la enfermedad es difícil sacar conclusiones. A las 8 pm ya tenía 39°C y casi permaneció sin bajar de allí hasta la noche del viernes.

Como cualquier fiebre alta en un niño, el viernes transcurrió entre la bañera, los geles de frío y acetaminofén. La temperatura llegó hasta 40,7°C y solo bajaba hasta 38,5°C luego de cada baño. Lo llamativo era la postración, podía estar mucho tiempo acostada sin cambiar de postura. Su pediatra estaba copada de casos de dengue, chikungunya, catarros febriles y mononucleosis así que solo la llamé por teléfono y no le gustó que usáramos suspensión de acetaminofén/clorfeniramina, pero no se consigue el dichoso acetaminofén en ninguna parte y esta suspensión era lo que nos quedaba de algún catarro previo. El sábado tuvo fiebre más baja (38,5°C) y el popular “quebranto”, de solo 37,7°C. Como el dolor articular desapareció desde el sábado, bajamos los niveles de ansiedad sobre lachikungunya y asumimos que era uno catarro más. El lunes camino al colegio su cara se llenó de granitos pequeños y rojos, así que no la dejé en la escuela. La erupción estaba en los brazos y antebrazos, piernas y los pies. Duró poco más de 24 horas. Además le salieron aftas el los labios y la lengua.

alerta.....pero no lo suficiente

Cuando se registraron los primeros casos de chikungunya en Venezuela, aumentamos un poco las medidas, empezamos a echar mano del odioso insecticida para voladores todas las noches y a cerrar las ventanas más temprano que de costumbre. Desde hace poco más de un año habíamos empezado a dormir con las ventanas trancadas, luego que un ladrón entrara al apartamento mientras dormíamos y fuera tan benévolo de solo llevarse los celulares y una tablet, sin violencia y sin casi ruido, de forma que apenas pudo ser visto. Sabiendo que que tanta benevolencia no se repite, optamos desde entonces por dormir herméticamente cerrados. Para poner las cosas un poco más difíciles, en las vacaciones en la playa las niñas mostraron ser alérgicas al repelente en crema.

Al mosquito ¡ni agua!. Pero si eso es lo que sobra en la temporada de lluvia y no está, precisamente al alcance de eliminarla.

Lo que se nos venía

En la calle donde vivimos, en Caracas, hay un botadero de basura de barrio, de estos donde la gente echa la basura como puede, generalmente en la mañana, saliendo al trabajo, de un certero golpe de brazo, que haga caer su bolsa sobre la gran montaña. Con cuidado de no mancharse el paltó o el uniforme de la oficina o de no torcerse el tacón o enterrarlo en cualquier hueco de la destartalada calle. Ha habido contenedores que eventualmente han sido quemados o han desaparecido furtivamente. Últimamente una caseta de ladrillo construida a fin de colocar la basura dentro, sobrevive a ser llevada o quemada, por razones obvias, pero está semidestruida, con un contenedor abollado adentro. Los desperdicios no caben, se desbordan y montones de basura rodean la caseta, cada vez que llega el camión y se acomoda en retroceso en una maniobra que hace merecer largamente su licencia de 5° grado al conductor.

El edificio donde vivimos está a 30 metros del botadero, aunque dispone de su basura sin usarlo (se saca la basura cuando pasa el camión). Tiene un lindo jardín, donde se estanca el agua cada vez que llueve. El sótano, mal drenado, se convierte en laguna con cada tormenta.

Con este panorama, no es difícil imaginar que en nuestro apartamento del piso 2, sobran los mosquitos. Si uno se sienta a escribir en la sala o en la computadora de inmediato pequeñas agujitas le recuerdan que Aedes aegypti siente la imperiosa necesidad de alimentarse de sangre para poder poner sus huevos. De vez en cuando nuestras hijas amanecen con los tobillos llenos de ronchas de las picaduras del amanecer.

Lo mismo ha ocurrido los 12 años que llevamos aquí, por lo que podría decir que hemos tenido suerte de no contraer nunca el dengue. También es cierto que hasta hace poco teníamos acceso a herramientas simples para evitar el mosquito: conseguíamos el repelente en forma de plaquitas sin problemas. De más está decir que las normas básicas para evitar el mosquito se cumplen en casa: no se acumula agua en ninguna parte sin tapar, pero ¿cómo controlar lo que ocurre de la ventana hacia afuera?.