Lo que se nos venía
En la calle donde vivimos, en Caracas, hay un
botadero de basura de barrio, de estos donde la gente echa la basura
como puede, generalmente en la mañana, saliendo al trabajo, de
un certero golpe de brazo, que haga caer su bolsa sobre la gran
montaña. Con cuidado de no mancharse el paltó o el uniforme de la
oficina o de no torcerse el tacón o enterrarlo en cualquier hueco de
la destartalada calle. Ha habido contenedores que eventualmente han
sido quemados o han desaparecido furtivamente. Últimamente una caseta de ladrillo construida a fin de colocar la basura dentro,
sobrevive a ser llevada o quemada, por razones obvias, pero está semidestruida, con un contenedor abollado adentro. Los
desperdicios no caben, se desbordan y montones de basura rodean la
caseta, cada vez que llega el camión y se acomoda en retroceso en
una maniobra que hace merecer largamente su licencia de 5° grado al
conductor.
El edificio donde vivimos está a 30
metros del botadero, aunque dispone de su basura sin usarlo (se saca
la basura cuando pasa el camión). Tiene un lindo jardín, donde se
estanca el agua cada vez que llueve. El sótano, mal drenado, se
convierte en laguna con cada tormenta.
Con este panorama, no es difícil imaginar
que en nuestro apartamento del piso 2, sobran los mosquitos. Si uno
se sienta a escribir en la sala o en la computadora de inmediato
pequeñas agujitas le recuerdan que Aedes aegypti siente la imperiosa
necesidad de alimentarse de sangre para poder poner sus huevos. De
vez en cuando nuestras hijas amanecen con los tobillos llenos de
ronchas de las picaduras del amanecer.
Lo mismo ha ocurrido los 12 años que
llevamos aquí, por lo que podría decir que hemos tenido suerte de
no contraer nunca el dengue. También es cierto que hasta hace poco teníamos acceso
a herramientas simples para evitar el mosquito: conseguíamos el
repelente en forma de plaquitas sin problemas. De más está decir
que las normas básicas para evitar el mosquito se cumplen en casa:
no se acumula agua en ninguna parte sin tapar, pero ¿cómo controlar
lo que ocurre de la ventana hacia afuera?.
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