domingo, 5 de octubre de 2014

La primera enfermarse

La más pequeña de las niñas, de 8 años, empezó la tarde del jueves 25 de septiembre a quejarse de dolor de cabeza y en ambas rodillas y tobillos. Al llegar del trabajo y verla postrada en cama supe en pocas horas tendría fiebre, pero ¿qué era?. Había tenido mocos por una semana. Interrogar a cualquier persona para que diferencie si la duelen los músculos o las coyunturas es dificil, ella señalaba sus piernas de la rodilla hacia abajó y decía “aquí” . Con experiencia local nula sobre la enfermedad es difícil sacar conclusiones. A las 8 pm ya tenía 39°C y casi permaneció sin bajar de allí hasta la noche del viernes.

Como cualquier fiebre alta en un niño, el viernes transcurrió entre la bañera, los geles de frío y acetaminofén. La temperatura llegó hasta 40,7°C y solo bajaba hasta 38,5°C luego de cada baño. Lo llamativo era la postración, podía estar mucho tiempo acostada sin cambiar de postura. Su pediatra estaba copada de casos de dengue, chikungunya, catarros febriles y mononucleosis así que solo la llamé por teléfono y no le gustó que usáramos suspensión de acetaminofén/clorfeniramina, pero no se consigue el dichoso acetaminofén en ninguna parte y esta suspensión era lo que nos quedaba de algún catarro previo. El sábado tuvo fiebre más baja (38,5°C) y el popular “quebranto”, de solo 37,7°C. Como el dolor articular desapareció desde el sábado, bajamos los niveles de ansiedad sobre lachikungunya y asumimos que era uno catarro más. El lunes camino al colegio su cara se llenó de granitos pequeños y rojos, así que no la dejé en la escuela. La erupción estaba en los brazos y antebrazos, piernas y los pies. Duró poco más de 24 horas. Además le salieron aftas el los labios y la lengua.

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