domingo, 5 de octubre de 2014

alerta.....pero no lo suficiente

Cuando se registraron los primeros casos de chikungunya en Venezuela, aumentamos un poco las medidas, empezamos a echar mano del odioso insecticida para voladores todas las noches y a cerrar las ventanas más temprano que de costumbre. Desde hace poco más de un año habíamos empezado a dormir con las ventanas trancadas, luego que un ladrón entrara al apartamento mientras dormíamos y fuera tan benévolo de solo llevarse los celulares y una tablet, sin violencia y sin casi ruido, de forma que apenas pudo ser visto. Sabiendo que que tanta benevolencia no se repite, optamos desde entonces por dormir herméticamente cerrados. Para poner las cosas un poco más difíciles, en las vacaciones en la playa las niñas mostraron ser alérgicas al repelente en crema.

Al mosquito ¡ni agua!. Pero si eso es lo que sobra en la temporada de lluvia y no está, precisamente al alcance de eliminarla.

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