alerta.....pero no lo suficiente
Cuando se registraron los primeros
casos de chikungunya en Venezuela, aumentamos un poco las medidas,
empezamos a echar mano del odioso insecticida para voladores todas
las noches y a cerrar las ventanas más temprano que de costumbre.
Desde hace poco más de un año habíamos empezado a dormir con las
ventanas trancadas, luego que un ladrón entrara al apartamento
mientras dormíamos y fuera tan benévolo de solo llevarse los
celulares y una tablet, sin violencia y sin casi ruido, de forma que
apenas pudo ser visto. Sabiendo que que tanta benevolencia no se
repite, optamos desde entonces por dormir herméticamente cerrados.
Para poner las cosas un poco más difíciles, en las vacaciones en la
playa las niñas mostraron ser alérgicas al repelente en crema.
Al mosquito ¡ni agua!. Pero si eso es
lo que sobra en la temporada de lluvia y no está, precisamente al
alcance de eliminarla.
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